Las comisarias Patricia Molins y Selina Blasco han elegido al grupo de artistas encargado de proponer nuevas relecturas para cada centro: Narelle Jubelin, Ana Garriga y Carmen Urbita (Las Hijas de Felipe), Patricia Esquivias, Eva Lootz y Teresa Lanceta. La necesidad de un proyecto como este se remonta al nacimiento de la mayoría de los museos nacionales, que surgieron entre finales del siglo XIX y 1925. De tal forma que derivan del coleccionismo aristocrático y de los ideales regeneracionistas del grupo de intelectuales que creó la Institución Libre de Enseñanza, en un intento de democratizar y mejorar la educación.
Es decir, partieron desde condiciones y propuestas muy distintas a las que articulan estas instituciones y sociedad actuales. Además, en su momento se distinguía entre lo que se llamaron artes decorativas e industriales, que hacen alusión a la división entre cultural material (funcional, industrial, popular, anónima) y arte (simbólico, intelectual, elitista, autorial). Los tejidos, en concreto, fueron considerados como pertenecientes al ámbito de la vida cotidiana, de lo privado, de lo subjetivo, de lo funcional, de lo 'bajo'; frente al carácter universal, objetivo y elevado del arte.
Lo textil no está por ello exento de cómo los estudios decoloniales y feministas están devolviendo a los museos las prácticas artesanales que la modernidad había recluido a lo privado, obsoleto e insignificante socialmente pese a ser algo tangible y cercano, cargado de significado real para mucha gente. El objetivo de Memoria, tejidos y museos. Los barrios bajos de la atención es revisar los fondos textiles desde una mirada contemporánea, que ha sido llevada a cabo a través de la colaboración entre artistas y técnicos.
'Cajón de Sastre, etc.', la primera muestraLa artista australiana Narelle Jubelin ha sido la encargada de inaugurar el proyecto en el Museo del Traje, con la muestra Cajón de Sastre, etc., que podrá visitarse hasta el próximo mes de mayo. A través del trabajo de lo textil y el tejido desde distintas técnicas, materiales y formatos; trabaja con la historia y el contexto, incorporando en sus obras e instalaciones referencias que plantean conexiones críticas con el relato dominante de la Historia.
La exhibición toma como punto de partida la arquitectura, las colecciones y el mobiliario de esta institución, para visibilizar lo textil a través de elementos museográficos y los materiales de conservación de las piezas, así como de piezas bordadas propias. La artista ha combinado ambas para establecer nuevos diálogos que permitan nuevas relecturas de las obras, del pasado, el presente y el futuro.
“Todo pasa por entender qué hacemos en las exposiciones, qué vemos y cómo lo vemos. Es cuestión de mirar”, ha explicado la australiana durante la presentación de su propuesta, en la que ha colocado sillas del propio centro para que el público pueda colocarlas donde considere oportuno, y poder así disfrutar el tiempo que quiera, observando las piezas que le llamen la atención. En la exhibición hay numerosas piezas de trajes populares. “Hay que hacer de lo popular un instrumento para construir un nuevo público y reivindicar una forma de arte diferente, no solo el burgués”, ha destacado.
El resto de muestras del proyectoMemoria, tejidos y museos continuará con otras cuatro exposiciones. La siguiente será en el Museo Nacional del Romanticismo, a cargo de las artistas Ana Garriga y Carmen Urbita (Las Hijas de Felipe), a partir del próximo mes de mayo y que se extenderá hasta septiembre. Le seguirá el Museo Nacional de Artes Decorativas liderado por Patricia Esquivas, que abrirá sus puertas entre octubre y febrero de 2026. El año que viene se podrán visitar también la propuesta de Teresa Lanceta para el Museo Arqueológico Nacional (febrero-mayo) y la de Eva Lootz para el Museo de América (junio-noviembre).