Si el consorcio alemán fabricante de coches Volkswagen dependiera de generar titulares negativos para mantener su estatus de líder mundial en ventas de vehículos, la compañía germana no tendría que preocuparse por mantener ese liderato.
La imagen de Volkswagen, señalada como principal responsable del dieselgate, uno de los mayores fraudes industriales registrados en décadas , sigue sufriendo por ese famoso engaño, en el que millones de motores de coches diésel de la marca alemana fueron manipulados para que parecieran menos contaminantes. Pero esta semana, sin embargo, Volkswagen tropezaba al presentar la última versión de uno de sus coches más icónicos, el modelo Golf 8.
Leer más: Volkswagen, obligada a pedir perdón por una publicidad acusada de racista