Tres empleados del Consejo de Seguridad Nacional han sido destituidos después de que la influencer de extrema derecha Laura Loomer se reuniera con Trump para pedir que cortara cabezas
La campaña de contención de daños por la filtración del chat de Signal no frena las turbulencias en el equipo de Trump
Mientras los mercados arden con la guerra arancelaria desatada por Donald Trump, el murmullo en los pasillos de la Casa Blanca y el Pentágono por el Signalgate no ha cesado.
La influencer de extrema derecha, que es de la cuerda de Steve Bannon y forma parte de la vieja guardia del movimiento MAGA (Make America Great Again), que impulsó el despegue político de Trump, se reunió ayer con el presidente estadounidense en el ala oeste de la Casa Blanca, según informa el New York Times. En la reunión, Loomer exigió que se despidiera a varios miembros del Consejo de Seguridad Nacional, incluido su principal asesor, Michael Waltz, acusándolos de ser desleales.
Según la CNN, los tres funcionarios son Brian Walsh, director de inteligencia y exasesor principal en el Comité de Inteligencia del Senado para el ahora secretario de Estado, Marco Rubio; Thomas Boodry, director sénior de asuntos legislativos, quien anteriormente fue director legislativo de Waltz en el Congreso; y David Feith, director sénior a cargo de tecnología y seguridad nacional, quien trabajó en el Departamento de Estado durante la primera administración de Trump.
Es relevante que los despidos se hayan producido justo ahora, tras la petición de la activista de extrema derecha, y no después de varios días en que funcionarios de la Casa Blanca y el Pentágono aseguraron que Waltz debía dimitir. Hasta el momento, el presidente había cerrado filas con el consejero de Seguridad Nacional y había descartado públicamente que hubiera consecuencias de este tipo por la filtración del chat de Signal.
En el grupo de Signal donde Waltz incluyó por error a un periodista de The Atlantic, se compartieron en detalle los planes sobre el bombardeo del 15 de marzo contra objetivos hutíes en Yemen. Se trataba de información altamente sensible que estaba siendo enviada a través de una plataforma comercial y que fácilmente podría haber sido hackeada. Aun así, la Casa Blanca sigue restando importancia a la negligencia y asegura que no se trataba de información clasificada.
Cuando el escándalo del chat de Signal parecía haber quedado atrás, este martes The Washington Post reveló que Waltz también había utilizado sus cuentas personales de Gmail para tratar asuntos gubernamentales, como agendas y documentos de trabajo, información que podría haber sido comprometida por servicios de inteligencia extranjeros. Unas 24 horas después, Politico publicó que Waltz tenía al menos 20 chats más en Signal para coordinar tareas gubernamentales relacionadas con Ucrania, China y Gaza.
La purga dentro del Consejo de Seguridad Nacional también coincide con el momento en que muchos funcionarios del Gobierno y del Pentágono han comenzado a fijarse en el secretario de Defensa, Pete Hegseth. El ex presentador de Fox fue quien envió los planes de ataque detallados en el grupo de Signal, lo que ha acentuado las dudas sobre su liderazgo. A puerta cerrada, ha crecido la preocupación sobre cómo actuará Hegseth cuando realmente se enfrente a una crisis.