Pocos pensaban que aquel programa, en el que varios cómicos interpretaban sketches en directo, con un humor que oscilaba entre lo más político y lo más absurdo, se convertiría en historia de la televisión y de la comedia. Ahora, 50 años después, no hay duda.
No solo es el programa más longevo en emisión actualmente, sino que de su cantera han salido varios de los cómicos más importantes de las últimas cinco décadas como Steve Martin, Eddie Murphy, Adam Sandler, Chris Rock; algunos de los presentadores de los late nights actuales como Jimmy Fallon o Connan O’Brien y algunas de las mujeres que han revolucionado la comedia en los últimos años como Maya Rudolph, Kristen Wiig o Kate McKinnon.
Un programa que nació con la misión de sustituir al show de Johnny Carson, que hasta entonces y durante años había sido dueño de las noches de los sábados. La complicada tarea recayó en Lorne Michaels —que sigue al frente del programa en la actualidad—, que tuvo la voluntad de apostar por la comedia más vanguardista y rompedora. Para ello fichó a un reparto para la posteridad: Dan Aykroyd, John Belushi, Chevy Chase, Jane Curtin, Gilda Radner, Garrett Morris y Laraine Newman.
50 años después y con el programa en uno de sus momentos más dulces y más politizados por la llegada de Donald Trump, que se ha posicionado en contra del show a pesar de haber sido su presentador en el pasado, el SNL —como se le conoce, solo por sus siglas— ha celebrado su aniversario con un especial donde miembros del reparto original y otros que llegaron después se unieron a estrellas y cameos especiales para realizar un evento que ahora se puede ver en Movistar+. Por si fuera poco, Jason Reitman estrenó el año pasado un filme que recreaba en tiempo real el caos de las bambalinas de aquel primer episodio.
Varias de las líneas maestras de SNL se establecieron pronto, y entre ellas destacaba el humor político, especialmente desde la sección de Weekend Update, un noticiario satírico que sigue formando parte del programa y que en su origen presentó Chevy Chase. Fue ahí donde se estuvieron haciendo bromas sobre la muerte de Franco durante más de un año. El comienzo de todo fue el 22 de noviembre de 1975, cuando Chase contaba la noticia sobre la muerte del dictador citando las condolencias del expresidente Nixon, que dijo que “Franco era un amigo y aliado leal de los EEUU”. De fondo se veía una imagen de Franco haciendo el saludo fascista junto a Hitler.
El éxito del gag hizo que se repitiera dando casi todas las semanas la noticia de que el general Franco seguía muerto usando una de las frases más míticas del programa: “Generalissimo Francisco Franco is still dead”, que se dijo durante 21 programas, hasta comienzos de 1977.
Un legado internacionalEn España se intentó, sin éxito, realizar una versión en 2009. Duró 13 emisiones. Sin embargo, si un programa ha sido el heredero del SNL es Vaya Semanita, el programa vasco que se rio de ETA cuando estaba todavía en activo y que repasaba la actualidad en forma de sketches cómicos. Uno de sus guionistas, Diego San José, creador de series como Celeste y Venga Juan, confiesa que no solo el programa de EEUU fue influencia directa, sino que hicieron todo lo posible porque así fuera. “De vez en cuando quedábamos para ver sketches y tratábamos de empaparnos de todo aquello desde la fascinación. Aunque nuestro potencial estaba más en el momento político que vivía Euskadi, está claro que veíamos aquel descaro, aquel atrevimiento, como una aspiración a la que intentar acercarnos”, recuerda de su paso por el mítico programa de la ETB.
Me dio mucha envidia ver el especial del 50 aniversario. Aquí es impensable que un programa de humor reúna a la élite de nuestro cine, de nuestra música o nuestra tele
San José cree que el SNL cambió la historia de la televisión, pero también la de la comedia, “cada una a su manera”. Cambia la televisión “porque descubre el aliciente del directo en la comedia televisada, instala ese vértigo tan característico del SNL en una época en que la comedia se grababa y se editaba”. “Pero es que, además, la historia de la comedia ha evolucionado gracias a los avances del SNL, porque el humor ha estado siempre atento a seguir tendencias cómicas que surgían en ese plató y se trasladaban incluso al cine”, añade.
Intenta ser justo y cita el primer programa que tuvo una “influencia directa” del SNL en España. Fue Ni en vivo ni en directo, de Emilio Aragón. “La influencia es tan directa que cuesta diferenciarla del plagio porque hasta importó la mítica frase de Chevy Chase con aquel ‘Soy Emilio Aragón y usted no lo es’. Más allá de ese ejemplo tan descarado, creo que aquí el género del sketch ha seguido un modelo diferente porque siempre ha estado vinculado a cómicos que ya se conocían antes de hacer televisión, como Martes y 13, Cruz y Raya o Los Morancos, que en juntar a seis o siete desconocidos para generar un casting de comedia. Creo que eso lo vimos puntualmente en Homo Zapping, Polonia o Vaya Semanita, pero es menos habitual”, apunta.
Cuando Diego San José ha visto el especial por el 50 aniversario del programa le dio “muchísima envidia”. “No era un público normal. Echabas un vistazo a la grada y ahí veías sentados a Steven Spielberg, a Keith Richards, a Cher, a Jack Nicholson, a David Letterman o a Stephen Colbert. Eso sí que nos falta. Creo que aquí es impensable que un programa de humor reúna a la élite de nuestro cine, de nuestra música o de nuestra televisión. Me dio mucha envidia ver eso, ver cómo gente con un respeto artístico o intelectual tremendo se sentaba para aplaudir sketches de humor”, reflexiona sobre la repercusión de la comedia en nuestro país.
A priori cree que desde EEUU lo tuvieron más fácil con lo de meterse con Franco a pocos días de su muerte, porque “es menos atrevido cuanto más lejos te pilla la víctima del chiste”, pero luego se acuerda de que Chris Rock hizo el primer chiste que recuerda sobre el 11-S en el monólogo de arranque del SNL: “Entonces sí, ya no me queda otra que decir que siempre han sido más valientes que aquí”.
Enumera las leyendas de la comedia que más le gustan que nacieron allí. Aunque le parece “imposible elegir” se queda con tres, con Eddie Murphy “porque entra con 19 años en un momento en que el SNL parecía destinado a desaparecer y se lo echa a la espalda”, con Gilda Radner “porque podría decir Kristen Wiig o Kate McKinnon, pero es que ella fue la que marcó el camino a todas las demás”, y con Will Ferrell porque “reúne todos los hitos que se le puede pedir a una leyenda del SNL: sketches míticos, imitar al presidente de su época y salir vivo de su posterior carrera cinematográfica”.
Porque ahí reside uno de los grandes logros de SNL, “mantenerse como cantera de los cómicos que iban a hacer historia”. Una cantera que ahora cuenta con nombres como Sarah Sherman, Bowen Yang o Marcello Hernandez como puntas de lanza en un momento de inflexión y Trump como “queroseno” para el humor del SNL, como apunta Diego San José, que no cree que el presidente pueda afectar a la permanencia en antena del mítico programa, al que ojalá le queden muchos años para seguir gritando eso de: “¡¡¡Live, from New York, it's Saturday Night!!!”.