Antes de admirar la monumentalidad de la catedral de Burgos, es necesario cruzar la puerta de Santa María, una especie de arco del triunfo del siglo XIV en cuyas hornacinas habitan los personajes clave de la historia de la ciudad y de la propia Castilla. Si uno alza la mirada hacia el piso superior del retablo de piedra, podrá identificar, en el centro, la figura del emperador Carlos I, escoltado por otros dos personajes con la espada en alto: a la derecha, el Cid; a la izquierda, Fernán González.