A los niños se les dice siempre que tienen que ser buenos. “Pórtate bien”, “no molestes”, “estate quieto”… El ejemplo de comportamiento perfecto es el niño o la niña que no corre, que no hace travesuras. Callar y aceptar. Se educa en la sumisión, en decir que sí. No hay nada peor que esa frase castradora que se oye habitualmente: “No te signifiques”. Se le pide que no destaquen, que sean uno más. Niños y niñas hechos con escuadra y cartabón. Que jueguen al fútbol ellos y a las cocinitas ellas.