Aunque el cine abra cada vez más las puertas a las minorías, todavía hay recovecos donde tienen más difícil entrar. El universo de Marvel es uno de ellos. A pesar de que el estudio haya hecho una apuesta fuerte por la representación de colectivos, casi siempre lo hace desde un lugar secundario. Los personajes LGTB, por ejemplo, son comparsas que nunca tienen el protagonismo; y algo parecido pasaba con las minorías raciales. La llegada de Black Panther en 2018 cambió un poco la partida, aunque no lo suficiente.